Los expertos piden ir «paso a paso» tras el 9-M para no cometer «los errores del año pasado»

1.625 pacientes con coronavirus en los hospitales de toda Catalunya (479 de ellos en ucis) y una incidencia acumulada en los últimos 14 días de 274,16 casos por 100.000 habitantes, según cifras de este lunes de la Conselleria de Salut, no es un escenario epidemiológico nada halagüeño. La situación «mejora», señalan los sanitarios, pero ello no es sinónimo de que esté «bien». Por eso, levantar abruptamente el confinamiento nocturno (o toque de queda) y el cierre perimetral de Catalunya el 9 de mayo, medidas ambas que decaerán automáticamente en toda España en cuanto lo haga el estado de alarma, a muchos les parece precipitado. «Este error ya lo hemos cometido más de una vez», advierten.

La portavoz del Govern, Meritxell Budó, que este lunes ha apuntado que a Catalunya no le hará falta ya el toque de queda, ha abierto la discusión sobre su necesidad o no. «Si los datos van como hasta ahora, el 9-M decae el toque de queda y el confinamiento perimetral de Catalunya«, ha dicho la también ‘consellera’ de Presidència en una entrevista en el programa ‘Café d’Idees’ de La 2. «Todas aquellas restricciones que no sea necesario alargar, no las alargaremos. No decretaremos medidas que no sean necesarias», ha añadido.

Las autonomías, incluida Catalunya, reclaman un marco legal para seguir tomando ciertas restricciones, aunque algunas piden directamente que se prorrogue el estado de alarma ante la dificultad de establecer medidas sin que impere esta norma jurídica a nivel estatal. Por eso, las palabras de Budó no dejan de ser una especulación en un momento en que el Gobierno de España no ha aclarado cuál será este marco legal. Medidas como el confinamiento nocturno y/o perimetral no son competencia autonómica, sino estatal. Todo queda pues a la expectativa de lo que decida el Ejecutivo de Pedro Sánchez el 5 de mayo, pero fuentes del Govern sostienen que, sea lo que sea, por el momento no hace falta decretar un toque de queda en Catalunya.

«Creo que hay que ir paso a paso. Estas ganas de correr son peligrosas. Este error ya lo hemos cometido más de una vez», alerta Daniel López-Codina, investigador del Grupo de Biología Computacional y Sistemas Complejos (Biocomsc) de la Universitat Politècnica de Catalunya (UPC). Se refiere, sin mencionarlo, a junio del año pasado, días antes de Sant Joan, cuando el Govern mantuvo solo 24 horas a Barcelona y Lleida en la fase 3 de la desescalada y anunció apresuradamente que toda Catalunya entraba en la «nueva normalidad». Semanas después, estuvo a punto de volver a confinar el territorio perimetralmente por fuertes rebrotes en el área metropolitana de Barcelona y en el Segrià (Lleida).

Abrir los bares hasta las 23 horas «ya es un cambio importante» y «no hay que acumular cambios»

Para López-Codina, abrir los bares hasta las 23 horas a partir del mismo 9 de mayo «ya es un cambio importante» y «no hay que acumular cambios», precisa. La incidencia del virus, recuerda, sigue siendo «muy alta». Aunque ha bajado en las personas vacunadas, los jóvenes aún tienen una incidencia demasiado elevada. Este físico cree que el indicador debería bajar al menos por debajo de 100 para empezar a pensar en una desescalada en sentido amplio. «No es conveniente dar varios pasos al mismo tiempo. Primero una cosa y, después, otra. Si tenemos demasiada prisa, podemos caer», recuerda.

«Poco a poco»

Una opción defendida por otros expertos es atrasar el confinamiento nocturno en lugar de eliminarlo. «A partir del 9 de mayo, sería adecuado mantenerlo. Por ejemplo, ponerlo a las 00 horas [ahora es a las 22 horas]. Debe levantarse poco a poco, no de manera brusca», opina el Jefe de Enfermedades Infecciosas del Hospital del Mar (Barcelona), Juan Pablo Horcajada, quien por otra parte dice «entender» lo «mucho» que están «sufriendo» la restauración y la hostelería. Horcajada considera «precipitado» levantar el estado de alarma en España porque comunidades como País Vasco o Navarra están teniendo muchos contagios.

El covid-19, recuerda este infectólogo, todavía tiene un gran impacto asistencial. En el Hospital del Mar había este lunes 55 pacientes con coronavirus en planta y otros 21 en ucis. «Nos da respeto [el levantamiento de restricciones] porque no hemos bajado lo suficiente. Solo este fin de semana han ingresado 14 enfermos con covid-19 en planta», revela. Horcajada señala, no obstante, que la gestión de la pandemia en Catalunya en los últimos meses ha sido buena. «[El Govern] Está aplicando medidas más estrictas que otras comunidades. Desde febrero, la desescalada ha sido muy paulatina, mirando muchos las cifras. No es lo mismo que el año pasado». Y reclama que siga siendo así.

«Si llegamos al verano con muchos casos, los turistas tampoco vendrán», advierte un epidemiólogo

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En medio de esta discusión se encuentra la «parte positiva», en palabras de López-Codina, del actual escenario: la vacunación. Salut ya está pinchando a los mayores de 60 años y se plantea inmunizar, desde mediados de mayo, al colectivo de entre 50 y 59 años. «Esto disminuirá enormemente la presión en las ucis y hospitales», avanza el investigador del Biocomsc. De hecho, la previsión de este grupo de la UPC es que todos los indicadores de la pandemia mejoren este mes a medida que avance la vacunación.

Hay otro motivo por el que los expertos piden prudencia y no ir demasiado rápido en la desescalada: el verano. «Si levantamos todas las medidas, podemos cometer el error del año pasado. Y, si en verano tenemos muchos casos, los turistas tampoco vendrán», advierte el epidemiólogo Joan Caylà, miembro de la Sociedad Española de Epidemiología (SEE). Caylà valora positivamente que la tendencia de la epidemia en España vaya «a la baja», pero matiza que este descenso es «limitado». En caso de que finalmente levante el confinamiento nocturno, cree que el Govern debería vigilar bien para que no haya «botellones» o «fiestas» por las noches que promuevan la transmisión del virus.

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