El negocio de los datos en la era post-derechos civiles

Los data brokers son empresas multimillonarias de las que no escuchamos hablar nunca pero que dominan el mercado de los datos. Compran datos de redes sociales, plataformas en quiebra, tarjetas de crédito, empresas de seguros, clínicas privadas, tarjetas de puntos, aplicaciones móviles, electrodomésticos inteligentes, coches eléctricos, navegadores y hasta a hackers macedonios. Compran la información para después reempaquetarla en bases de datos de comportamientos, preferencias, experiencias y atributos personales, incluyendo orientación sexual, situación económica, alternativa religiosa, opción política, enfermedades genéticas o trastornos mentales.

Hace diez años se filtró un catálogo que una de esas empresas ofertaba a la industria farmacéutica. Incluía individuos con problemas mentales y enfermedades autoinmunes, mujeres que habían sido víctimas de abusos sexuales y adolescentes con ideación suicida. Ahora que el derecho constitucional de las mujeres al aborto en los Estados Unidos ha desaparecido, aumentan las bases de datos de mujeres que han acudido a una clínica de planificación allegado a preguntar por métodos anticonceptivos, pedir la píldora del día después o terminar legalmente su embarazo en tiempo real.

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